News & Events

 

IHM Direction Statement 2018 – 2022

We, Sisters, Servants of the Immaculate Heart of Mary, rooted in God and the Gospel, search for prophetic ways to live our vowed life in a world hungering for justice and meaning. We steep ourselves in prayer and contemplation, delve deeply into our brokenness and shadow, and embrace our giftedness and vulnerability, as we share in a life of radical interdependence. On fire with the passion to love unconditionally, we desire to be in the midst of the pain of our world and join with others in seeing and being the light that shines through the cracks of broken hearts. We use imagination, creativity, and fresh thinking to bring about God’s dream for our beautiful, yet wounded, world.

 

To live this direction, we commit ourselves to:

Embodying Unconditional Love for the World

We commit to growing in individual and communal contemplative consciousness of all that our world loves, pursues, and suffers, and to embody redeeming Love in all our encounters. We challenge ourselves and one another to let go of unrealistic expectations, assumptions, and behaviors that impede our mission of loving the world.

 

Being the Presence of Love to One Another

We commit to building relationships with love, trust, and forgiveness in which we assume and draw forth the best of one another. We strive to speak and interact authentically and honestly, respecting diverse opinions, and holding one another as we share our stories, hopes, and dreams.

We will encourage one another to care for our bodies and spirits by practicing what we each need to be healthy, whole, and available to the world we accompany.

 

Assuming Responsibility for the Present and Future Life of the Congregation

We commit to re-envisioning how we can best serve the world both now and in the future, in ways true to our charism, deep story, and diverse gifts. We encourage and challenge one another to be leaderful members for the life of the congregation. We ask those called forth to leadership and service to share this responsibility with the members.

Informed by global needs and congregation realities, we will explore the future of our ministerial outreach and corporate structures and commitments, while re-imagining how we might live all aspects of religious life into the future.


Resolución del Capítulo  IHM

2018-2022

 

Nosotras, hermanas, Siervas del Inmaculado Corazón de Maria, arraigadas en Dios y en el Evangelio, buscamos nuevas maneras proféticas de vivir nuestra vida consagrada en este mundo sediento de justicia. Nos apoyamos en la oración y contemplación, profundizamos en nuestras heridas  y sombras y abrazamos nuestros dones y  vulnerabilidad mientras compartimos una vida de radical interdependencia. Con ardiente pasión amamos  incondicionalmente, deseamos estar en medio del dolor del pueblo (mundo) y unirnos con otros,  mirando y siendo la luz que brilla a través de las heridas de corazones quebrantados. Usamos la imaginación, la creatividad y un pensamiento nuevo para traer el sueño de Dios a nuestro hermoso pero herido mundo.

Para vivir en esta dirección, nos comprometemos a:

Encarnar el amor incondicional para el mundo

Nos comprometemos a crecer individual y comunitariamente en una conciencia contemplativa de todo lo que nuestro mundo ama, busca y sufre,  y a encarnar el Amor Redentor en todos nuestros encuentros. Nos desafiamos unas a otras y a nosotras mismas a renunciar a expectativas irreales, suposiciones y comportamientos que impiden nuestra misión de amar al mundo.

Ser presencia de amor la una para la otra

Nos comprometemos a construir relaciones con amor, confianza y perdón en las cuales asumimos y sacamos lo mejor de cada una. Nos esforzamos por hablar e interactuar con autenticidad y honestidad, respetando opiniones diversas y sosteniéndonos unas a otras mientras compartimos nuestras historias, esperanzas y sueños.

Nos alentamos unas a otras a cuidar nuestro cuerpo y nuestro espíritu practicando lo que cada una necesita para estar saludable,  íntegra y disponible para el pueblo (mundo) que acompañamos.

Asumimos la responsabilidad para el presente y el futuro de la vida de la Congregación

Nos comprometemos a re-visualizar cómo podemos servir mejor al mundo en el presente y en el futuro, fieles  a nuestro carisma, a nuestra historia colectiva y a nuestros diversos dones. Nos alentamos y nos desafiamos unas a otras a ser miembros líderes para la vida de la Congregación. Pedimos a las que son llamadas al liderazgo y servicio, compartir esas responsabilidades con los miembros.

Informadas de las necesidades globales y realidades de la congregación, exploraremos el futuro de nuestro alcance ministerial, y estructuras y compromisos corporativos, mientras re-imaginamos cómo podemos vivir todos los aspectos de la vida religiosa en el futuro.